09 septiembre 2026

Activismo visual y mecanismos de percepcion en la obra fotográfica de Chris Jordan



Chris Jordan. Caps Seurat, 2011. Serie «Running the Numbers: An American Self-Portrait» (2006-WIP). Representa 400,000 tapas de botellas de plástico, lo que equivale al número promedio de botellas de plástico consumidas en los Estados Unidos cada minuto {leyenda añadida a las imágenes en la web de Chris Jordan}

{1} La obra de Chris Jordan utiliza la fotografía para construir un discurso crítico sobre el consumo de masas y la ingente cantidad de desperdicios que genera. Cada serie fotográfica propone un modo diferente de aproximación, una obra que en términos generales se mueve entre la atracción estética, la denuncia ecológica y el activismo visual.

{2} Dos de sus series fotográficas más aclamadas inciden en la idea de que lo visual o, concretamente, el impacto de las representaciones en la esfera social, puede propiciar un debate profundo sobre nuestros hábitos de vida y sus consecuencias. La visualidad fructifica ante la oportunidad para provocar una reacción en el espectador: en Running the Numbers: An American Self-Portrait {2006-Work in progress} y Running the Numbers II: Portraits of global mass culture {2009-Work in progress} se centra en la basura y los deshechos producidos en Estados Unidos y a escala global, respectivamente. Esta temática recorre gran parte de la obra de Jordan, pero en el caso de las series citadas procede de un modo más complejo: las fotografías se convierten en un mecanismo de percepción para conformar una experiencia artística que se desplaza de lo puramente visual a una trama óptica desplegada ante la ampliación de la imagen, y que esconde otro orden de significados.




Chris Jordan. Gyre II, 2011. Serie «Running the Numbers II: Portraits of global mass culture» (2009-WIP). Representa 50,000 encendedores de cigarrillos, igual al número estimado de piezas de plástico flotante en cada milla cuadrada en los océanos del mundo {leyenda añadida a las imágenes en la web de Chris Jordan}

{3} Cada obra, fotografías de gran formato, presenta dos niveles de visión, desde lo general a lo concreto, y cada uno de ellos con un significado distinto. La articulación de ese desplazamiento se fundamenta en tres elementos esenciales. [a] El uso de imágenes y obras icónicas procedentes del ámbito artístico y otras disciplinas gráficas, imágenes ampliamente reconocibles que sirven como marco de entrada a ese primer nivel general en el que prima la experiencia estética. En muchos casos, se trata de fotografías que reproducen cuadros que la historia del arte ha canonizado, referencias pictóricas que han perdurado a lo largo del tiempo. [b] Las estadísticas de productos consumidos durante un periodo de tiempo determinado, representadas en imágenes que conectan visualmente los datos con su impacto ambiental. [c] Los valores estadísticos se traducen visualmente en un segundo nivel perceptivo, en el que la amplificación de la imagen y su detalle saca a relucir el tema principal de la obra: el consumo y sus residuos. La contemplación estética se transforma en contemplación activa, un resorte que estimula la reflexión.

{4} En ambas series, cada obra se define en la relación vinculante entre lo que se ve y lo que permanece oculto, una metáfora adecuada que se correlaciona con la percepción social del universo de deshechos que nos rodean e inundan. En virtud de ese planteamiento dialéctico, Jordan busca revelar el mundo más allá de su apariencia, e impulsar así un ejercicio reflexivo que compete tanto al estadio perceptivo del espectador como a su capacidad para integrar nuevos significados sobre el deterioro ambiental y ecológico tomando como indicador principal los propios efectos de la acción industrial y del consumo a gran escala.




Chris Jordan. Venus, 2011. Serie «Running the Numbers II: Portraits of global mass culture» (2009-WIP). Representa 240,000 bolsas de plástico, igual al número estimado de bolsas de plástico consumidas en todo el mundo cada diez segundos {leyenda añadida a las imágenes en la web de Chris Jordan}

{5} Tal como afirma el fotógrafo: «Si no podemos comprender el problema, entonces no sentiremos nada y por lo tanto, no actuaremos. Estoy tratando de crear estas imágenes que nos encaminan a la comprensión del tema, y así empezaremos a sentir algo, no es simplemente un ejercicio intelectual. Sólo cuando nos sintamos enojados, tristes o asustados actuaremos con decisión». La práxis artística adquiere pleno sentido en el contexto de una modalidad de activismo visual que promueve la toma de conciencia de una problemática que acontece en lo individual y lo colectivo, y ha de ser desvelada en toda su magnitud.

{6} Esa implicación individual y colectiva se muestra en el desplazamiento que abre el segundo nivel visual expuesto en las obras. La ampliación progresiva de la imagen principal, aquella que tiene un valor icónico y reconocible, va mostrándose de manera difusa hasta alcanzar un grado de detalle en el que se aprecia tanto el conjunto de material acumulado como cada objeto individualizado: botellas o bolsas de plástico, mecheros, colillas, latas, bombillas, etc. Pero también incumbe a otros materiales que, de una u otra forma, encarnan gasto y consumo: tarjetas de créditos, llaves de coches, catálogos de pedidos, mecheros etc. Objetos con los que convivimos diariamente sin ser demasiado conscientes de que, como material de deshecho, tienen una repercusión nefasta en los ecosistemas.

{7} Ante la acumulación de objetos desechados, su obra plantea otras paradojas que se hacen especialmente palpables en algunos trabajos: la atracción por la estética de la destrucción y del residuo, que se refleja en la manera de abordar sus imágenes {composición, valor cromático, encuadre, color}. En Running the Numbers esa apreciación se manifiesta en los dos niveles perceptivos de las imágenes: por un lado la iconografía perteneciente al mundo del arte, y por otro la disposición estética de los objetos acumulados. Pero series fotográficas anteriores como Intolerable Beauty: Portraits of American Mass Consumption {2005} ya se movían entre la intención estética y la determinación de agitar la conciencia ante los excesos de nuestro sistema de consumo y el deterioro ambiental, incluso con mayor convicción hacia un orden visual que intensificaba el placer estético ante la perspectiva crítica de las fotografías.




Chris Jordan. Gyre, 2009. Three panels Depicts 2.5 million pieces of plastic collected from the Pacific Ocean {leyenda añadida a las imágenes en la web de Chris Jordan}

{8} Tomando como ejemplo esta última serie, esa paradoja es expresada por Jordan como una contingencia que conduce a la complejidad: «Estoy consternado por estas escenas, y sin embargo atraído por ellas con asombro y fascinación. La inmensa escala de nuestro consumo puede parecer desolador y macabro pero también extrañamente cómico e irónico, incluso oscuramente hermoso; para mí esto es una característica constante de una asombrosa complejidad». Al aceptar la belleza inherente al residuo, la obra de Jordan se hace eco del esteticismo desarrollado en el periodo romántico sobre las alegorías de la ruina, pero lo asume como una deriva característica del tiempo contemporáneo. Si el romanticismo sublimaba el mundo antiguo {el pasado} a partir de la representación del mundo en ruinas, Jordan atiende a otro propósito por el cual la belleza proyecta un mundo idealizado en extremo.

{9} Esa síntesis que modula el residuo bajo un criterio estético responde, en su discurso general, a una estimación igualmente crítica sobre aquello que los objetos significan social y culturalmente: objetos que se recrean en su propia magnificiencia y atractivo, y tienden a desactivar la visión global de las particularidades de su recorrido hasta terminar en el vertedero o en muy diversos espacios naturales: mar, bosques, montañas, ríos, playas. Y sin embargo, los números {Running the numbers} sacan a superficie una realidad más fea.

06 septiembre 2026

Fotografias, referencias y archivos de «Plaything g** f***** downtown» {Reiva Reguer} 2025 *Motivo visual Ref. Pistola de juguete


Reiva Reguer. © Plaything gun fuckin' downtown, 2019-2025. Vol.1 Sec. «Postcards from ghost town 困難な年 2056» *Foto 2019

Un proyecto fotográfico sobre una ciudad
hipotética *libro que puede entenderse también
como una critica a la violencia
generalizada en la que están inmersas las sociedades contemporáneas.



Plaything gun fuckin' downtown 2019-2025 es un proyecto fotográfico *libro que intenta presagiar y, por tanto, evocar las posibles representaciones e imaginarios visuales de una ciudad hipotética *anómala. Una ciudad concebida sobre un presente suspendido en el tiempo, donde la violencia adquiere muy diversas formas y manifiesta sus efectos a partir del extrañamiento del territorio urbano. El libro se desmarca de una línea expresamente documental para tantear una vertiente *posdocumental que integra-y-fusiona-realidad-y-ficción. La imagen fotográfica ya no pretende llegar a conclusiones irrevocables, sino exponer interrogantes, dudas, incertidumbres y tensiones a través del despliegue de diferentes prácticas visuales y artísticas {Ver post anterior para mayor detalle}


Hace unas semanas *principios de Julio 2026 se publicó en los periódicos de todo el mundo una noticia sorprendente, tan delirante que bien pudiera parecer una noticia-fake: Erdogan, presidente de Turquía, regaló una pistola grabada con su nombre a cada mandatario que había asistido a la cumbre de la OTAN. Evidentemente, el daño y el horror producido por las armas de fuego en la vida cotidiana es mucho más grave que ese tal gesto, pero sin duda manifiesta muchas anomalías sociales, políticas y culturales, y una normalización inusitada de la violencia, hasta el punto de que la pistola se convierte en un obsequio naturalizado desde las propias élites políticas.

La noticia me retrotrae al año 2019, cuando me planteo llevar a cabo este proyecto fotográfico. En este punto quisiera introducir uno de los motivos visuales, dramáticos y metafóricos que recorre todo el libro *Plaything gun fuckin’ downtown y en una parte fundamental articula la manera de abordar la imagen fotográfica: la pistola de juguete. He de señalar también que ese artilugio forma parte de la idea originaria del proyecto. En ese momento mi desencanto con la fotografía era total, pero no quería renunciar a algo que me había acompañado durante tantos momentos. Pensé que quizá podría salir de tal estado a través de un reto, la búsqueda de alternativas y resoluciones a una idea aparentemente sin sentido, imposible: hacer un {proyecto} libro fotográfico sobre una ciudad hipotética donde la gente llevara pistolas de juguete. Ese planteamiento inicial, primigenio, se ha mantenido intacto. Al mismo tiempo me interesaba indagar en otras vías posibles al documentalismo sin renunciar a establecer una valoración *revisión crítica de la realidad. No obstante, no ha sido tan fácil llegar a la construcción conceptual y metodológica *final del libro. Ha supuesto un proceso arduo, divertido, frustrante, esclarecedor *Pero ese es otro tema.



Javier M. Reguera. © Plaything gun fuckin' downtown, 2019-2025. Vol.1 Sec. «Floral Shoppe 不安定な地理 17:08 PM» *Foto 2022

La *pistola de juguete. Vuelvo a ella porque es un motivo fundamental *objeto ficcional que aparece no solo como un elemento representativo de la violencia propiciada a través de las armas, sino también como una metáfora general de la manifestación de las tensiones y conflictos que acontecen en el mundo de la vida cotidiana y en el entorno urbano. Una violencia normalizada que ya no parece ponerse en cuestión *simplemente se convive con ella.

La pistola de juguete simboliza también la espectacularización de la violencia y, en un sentido más específico, la irracionalidad de la conducta humana y el extrañamiento que produce la realidad {social}. Las primeras fotografías en las que se introduce tal motivo-objeto son de 2019, momento en el que ya tenia más-o-menos-claro {sin saber muy bien cómo darle desarrollo} el enfoque general del libro. Así, los recursos que he utilizado son variados, pero se podrían sintetizar en una intención deliberada de producir visualmente y conceptualmente un desplazamiento de la ficción a la realidad: la propia pistola de juguete {al igual que otros motivos y objetos} es un ejemplo de ello. Lo ficticio es tomado como real en el contexto visual de la historia. La ficción nunca es tratada como tal, más bien supone un recurso para expandir el efecto de lo real.

27 junio 2026

Fotografias, referencias y archivos de «Plaything g** f***** downtown» {Reiva Reguer} 2025 *Ref. vaporwave


Reiva Reguer. © Plaything gun fuckin' downtown, 2019-2025. Vol.1 Sec. «Floral Shoppe 不安定な地理 17:08 PM» *Foto 2023

Un proyecto fotográfico sobre una ciudad
hipotética *libro que puede entenderse también
como una critica a la violencia
generalizada en la que están inmersas las sociedades
contemporáneas.


Plaything gun fuckin' downtown 2019-2025 es un proyecto fotográfico *libro que intenta presagiar y, por tanto, evocar las posibles representaciones e imaginarios visuales de una ciudad hipotética *anómala. Una ciudad concebida sobre un presente suspendido en el tiempo, donde la violencia adquiere muy diversas formas y manifiesta sus efectos a partir del extrañamiento del territorio urbano. Con todo, más interesante me resultaba la posible construcción ambiental y psicológica de una ciudad apenas intuida, y dejar constancia de un mundo abandonado a su suerte **la urbe como espacio liminal y fantasmagórico.

Es probable que al espectador le falte información para definir y clarificar ese lugar. Pero en su exploración puede apreciar otros detalles. Explorar quiere decir aquí, simplemente, rastrear los vericuetos de una ciudad que se desvela también como la constatación radical de las ansiedades del presente proyectadas en un futuro más o menos próximo.

El libro se desmarca de una línea expresamente documental para tantear una vertiente *posdocumental que integra-y-fusiona-realidad-y-ficción. La imagen fotográfica ya no pretende llegar a conclusiones irrevocables, sino exponer interrogantes, dudas, incertidumbres y tensiones a través del despliegue de diferentes prácticas visuales y artísticas: el ficcionalismo barroco, el vaporwave, la escena performática, el realismo conceptual, la intervención urbana, la estética del glitch *el error digital, la instalación, el arte conceptual, la intromisión matizada del fotomontaje {en algunas fotografías}, la hibridación de lo real y lo ficticio. Todo ello sin renunciar a los códigos y formulaciones del documentalismo fotográfico, y al uso de un aparataje simbólico *motivos visuales conformados por fachadas y ruinas, fantasmas, pistolas de juguete, espacios periféricos y suburbanos, imaginería encarnada de la Internet y el metaverso, cabezas abstractas, maleza, animales de plástico, figuras decorativas de porcelana, imágenes diegéticas, memes, interiores domésticos, piedras azules, vírgenes *etc que se esparcen en una geografía inconcreta y en un tiempo difuso.


Algunas fotografías de Plaything gun fuckin’ downtown hacen referencia directa al vaporwave para reforzar la idea de una ciudad fantasmal hecha de retazos del pasado y del presente, una ciudad que solo podría entenderse a partir de materiales residuales.


Imagen integrada {formato poster} {incrustación mural} en la puesta en escena de una fotografía de Plaything gun fuckin’ downtown {ver arriba}. Reproducción y referencia directa a la portada del disco de Macintosh Plus, Floral Shoppe, 2011. Sin duda, el disco más emblemático y característico del Vaporwave, tanto musical como estéticamente.

{Alusión} El vaporwave es un subgénero de música electrónica {y una estética} que surge en torno a 2010 en circuitos minoritarios de Internet, caracterizado por la apropiación y el sampleado, la ralentización de las melodías, la repetición en bucle de un instante, la edición errática, etc. Por otro lado, estéticamente establece una relación de mezcolanza entre elementos visuales incompatibles: estatuas griegas, centros comerciales, delfines, motivos digitales de los años 80 y 90, iconografía del ciberespacio de los 90, Windows 95, palmeras, paisajes urbanos difuminados, etc.

20 junio 2026

Santiago Sierra: la polución como materia artística en la obra «52 lienzos expuestos al aire de la Ciudad de México», 2019


Santiago Sierra. 52 Lienzos expuestos al aire de la Ciudad de México, 2019


{1} A finales de 2019, el artista Santiago Sierra presentó en la Galería Labor, Ciudad de México, sus últimas obras *agrupadas bajo el título 52 Lienzos expuestos al aire de la Ciudad de México. Estas responden a un proceso artístico *elaborado y complejo que tiene como culminación una reflexión sobre la degradación ambiental en el entorno urbano: la exposición está compuesta de 52 telas cubiertas con un adhesivo, que fueron colocadas en diferentes lugares de la ciudad para impregnarse de cualquier tipo de materia o elemento ambiental. Cada semana durante un año, un lienzo fue retirado y llevado a un conservador que sellaría y fijaría los contaminantes capturados.

{2} Los análisis realizados por laboratorios a uno de los lienzos expuestos demostraron los siguientes resultados: 150 UFC/cm2 de bacilos coliformes {materia fecal}, es decir, 50% por encima del límite de contaminantes considerados un riesgo {100UFC /cm2}, lo que supondría daños severos a la salud: gastroenteritis, problemas respiratorios, conjuntivitis, entre otras muchas dolencias y enfermedades.

{3} Teniendo en cuenta que semanalmente se extraía un lienzo hasta completar el conjunto {52} a lo largo de un año entero, las obras muestran la línea temporal en la que fueron ejecutadas, a partir de un orden visual que evidencia el nivel de contaminación de cada lienzo, mostrándolo a partir de una degradación cromática *del más claro al más oscuro: Su visualidad se hace comprensible para el espectador de un modo directo, la cual refleja la gravedad de los riesgos que ocasiona la polución urbana y la imposibilidad de abstraerse de su exposición continua.



Santiago Sierra. 52 Lienzos expuestos al aire de la Ciudad de México, 2019


{4} Sierra desactiva el valor estético de la obra desmitificando la visión romántica del mundo en ruinas y otorgando a la superficie del lienzo un contenido crítico que entronca con los debates contemporáneos sobre la inoperancia {política, económica, antropológica, cultural} de un sistema social basado en el crecimiento y la sobreexplotación, pero también supone una base reflectante que hace alusión al cuerpo humano y su deterioro orgánico *moral.