14 junio 2026

El desequilibrio ecológico y el problema de las medusas en una instalacion de Mark Dion {II}


Mark Dion. Mandrillus Sphinx, 2012 + Nature Morte, 2018


{7} El mundo se define en el modo condicional. Es a partir de esa trama dialéctica, entre la objetividad y las posibles subjetividades que emergen en el medio social, que también pueden interpretarse todo un conjunto de instalaciones y esculturas en las que Mark Dion, de una manera más explícita y crítica, se ha ocupado de la cuestión ecológica y del deterioro del medio-ambiente en relación al sistema social: cambio climático, disminución de la diversidad biológica, deforestación, devastación del entorno natural, extinción de especies animales y vegetales, etc. Hay en ellas una clara intención reivindicativa hacia la protección de la naturaleza, no exenta de cierto carácter pedagógico.

A este respecto señala: «No estoy seguro de que mi compromiso con mi obra de arte se base en la búsqueda de la belleza. Hay ciertas cosas que son visual e intelectualmente mucho más interesantes para mí, y muy a menudo son las cosas que nos rodean. Me siento atraído por las nociones de complejidad. Estoy interesado en las ecologías, si esas son las ecologías políticas y sociales o las ecologías que tienen que ver con la naturaleza. La comprensión de la interrelación de las cosas es interesante para mí, y creo que eso es algo que a menudo nos perdemos en nuestra cultura, ser capaz de ver las conexiones entre las cosas, entre nuestras acciones, nuestros comportamientos personales y la forma en que afectan a un ámbito más amplio, el resto del mundo, por ejemplo». Su posición intelectual y artística respecto a algunos aspectos concretos de la crisis ecológica revela una situación paradigmática del mundo contemporáneo: una devastación que no puede disociarse de su rastro social y cultural.



Mark Dion. Landfill, 1999-2000


{8} La acción humana determina las formas de representación de la naturaleza en tanto que esa representación se ha transformado en la naturaleza misma. En la instalación titulada Landfill {1999-2000}, dispuesta como un diorama apocalíptico, la contaminación, la basura y los residuos desbordan la escena principal sepultando cualquier indicio por el cual el entorno natural pudiera ser representado en su estado primigenio. Los animales presentes en tal escenografía conviven con el deshecho como si la relación entre el reino animal y humano solo fuera posible a través de la degradación. La basura no es tanto materia orgánica como un hecho cultural. El siguiente comentario de Dion resume un estigma: «Aquí, no hay nada que no haya sido afectado y explotado por la humanidad. Estoy reemplazando la base orgánica y natural de la pirámide alimenticia con una base cultural, que consiste en cosas que han pasado por el proceso del consumo humano». La naturaleza solo existe como una visualización derivada de la actividad del sujeto contemporáneo.

{9} En otras piezas escultóricas, la crisis ecológica puede remitirse a un concepto de extinción en el reino animal con múltiples aristas, ya sea como un recordatorio ahistórico al incluir especies desaparecidas en otros estadios evolutivos de la Tierra {Brontosaurus, 2013}, como una posibilidad inminente al corroborar la presencia de animales que se encuentran en el límite de su supervivencia {Survival of the cutest, 1990}, como una revisión del binomio naturaleza ↔ civilización al problematizar los restos de objetos culturales y bienes de consumo que sugieren un síntoma irrefutable de la depredación {Ichthyosaurus 2003, Mandrillus Sphinx 2012, Nature Morte, 2018}.



Mark Dion. The Trouble with Jellyfish, 2018


[10] Todo ello puede entenderse como el resgistro de un «modo de ver» el mundo, es decir, la reproducción visual de un criterio singularizado que rehuye las convenciones y transita en la intersección entre arte, ciencia y experiencia cultural. Es en este sentido que la instalación titulada The Trouble with Jellyfish {2018} adquiere un interés meritorio, pues condensa el itinerario artístico de Mark Dion y sus recursos metodológicos tomando como hilo conductor la cuestión medioambiental, más concretamente, las perturbaciones ecológicas del medio marino y el declive de su biodiversidad provocadas por la proliferación y actividad de las medusas. Pero supone también la culminación resumida de una exposición que Mark Dion había realizado en Le Laboratoire {Cambridge} tres años antes, en 2015, sobre el mismo tema. Con la colaboración de la bióloga marina Lisa-Ann Gershwin y un grupo de estudiantes de la Universidad de Harvard, la muestra convertía el tema en un artefacto visual y multidisciplinar de amplias dimensiones, complejo, abierto al debate social y político.

La medusa es conceptualizada como una categoría cultural, histórica, económica y ecológica, un pretexto de primer orden para extender una interpretación asociativa y hacerla comprensible en el debate global sobre la crisis medioambiental.

 
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